lunes, 10 de abril de 2017

Argumentación –laica- de por qué estoy en contra del aborto.

La oposición al aborto suele ser estigmatizada como retrógrada, intolerante, pegada a una visión religiosa y de dominación machista. Fulanitos: Rechazo este prejuicio.
Estoy en contra del aborto, y no por ser religiosa. Estoy en contra del aborto por razones laicas, lógicas, humanas y sociales. Por eso me parece importante explicar cuál es el razonamiento que me lleva a oponerme al aborto (independientemente del nivel de legalidad que hoy haya alcanzado o llegue a alcanzar) del mismo modo en que la sociedad en su conjunto se opone a otras prácticas.


La discrepancia biológica.
Creo que la diferencia entre estar a favor o en contra del aborto viene en realidad de una mínima diferencia de criterio biológico: si el feto está o no vivo. De esta pequeña discrepancia surgen ambas vertientes, entre los que intentan hacerle el bien al bebé y los que intentan hacerle un bien a la madre: porque dejémoslo en claro, Fulanitos: ninguna de las dos posiciones tiene por objetivo joderle la vida a nadie. Sencillamente, si considerás que el feto no es un ser vivo, prima el derecho de la madre, como ente particular, como persona, a vivir su vida como le parezca. Si considerás que el feto está vivo, él mismo pasa a ser un ente particular, una persona en sí misma, con su propio derecho a vivir su vida.
Así que vamos a eso.


¿Está vivo el feto?
Biológicamente, el embrión es una célula viva. Sobre esto no hay discusión. Pero también son células vivas las de las uñas y pelos y uno las elimina. Es célula viva un huevo, y un gajito de un yuyo que sacamos de la maceta. ¿Cuál es la diferencia, entonces, entre un huevo, una célula vegetal, una de la uña o el pelo? ¿Por qué proteger al embrión más que a las uñas, y darle más derechos que al huevo? Hay sólo una razón, bastante fundamental para nuestra sociedad y un poco obvia: el embrión humano es la única célula con la potencialidad de convertirse en un humano adulto.
La diferencia entre un feto y un bebé nacido es la misma que entre un chico de seis años y un hombre de treinta: tiempo y alimentación. Salvo eventuales, el chico de seis años, con alimentación y suficiente tiempo, se convertirá en un hombre de treinta. Salvo eventuales, el feto, con alimentación y suficiente tiempo, se convertirá en un bebé, un chico, un hombre o mujer, un viejo o una vieja.
Desde las dos semanas y media de gestación (o sea, desde el mes uno), el feto tiene un corazón que late. Irá desarrollando el resto; el corazón late casi desde el principio.  Al término de las 12 semanas, el límite que usualmente se propone para el aborto, tiene cerebro, brazos y piernas, codos y rodillas. Tiene lóbulos en las orejas y dedos en las manos y en los pies, puede cerrarlos, tiene reflejos. Tiene bastante desarrollado el cerebro y el sistema nervioso, el sistema digestivo, tiene uñas, párpados y se mueve. Entre otras cosas. Según algunos estudios, a las diez semanas siente dolor. Es decir que siente los cortes, la corrosión de la solución salina que va quemándole la piel. Hay experimentos que registran intentos del feto por evitar los elementos cortantes, repliegues, aumento del ritmo cardíaco y convulsiones.
A los tres meses, innegablemente, se parece más a un niño que a un huevo o a una célula de la piel.
Por supuesto, es parasitario. Pero dado que es ilegal el trabajo infantil, el ser humano es parasitario por ley hasta su mayoría de edad. Como feto lo es biológicamente. Pero considero que la entidad biológica y filosóficamente humana de un ser, por lo menos desde que tiene su propio corazón, no puede ser negada. En mi opinión, en tanto su potencialidad, no lo sería desde el instante mismo de la concepción.


Entonces ¿debería el aborto ser legal?
Derivado del razonamiento anterior, no. Dado que ni la edad ni la locación son factores a la hora de determinar un homicidio (no es menos grave matar a un chico de seis que a un hombre de cincuenta, no es menos grave matarlo en la cocina que en el patio),  si consideramos al feto un ser humano, no hay diferencia entre terminar su vida a las dos semanas de gestación, en el útero, o a los cuatro años de edad, fuera de él. De hecho, socialmente suele considerarse más terrible el asesinato de un niño que el de un adulto, el de un bebé que el de un niño. Entonces, ¿por qué debería cambiar la concepción moral por el lugar en el que se encuentra? ¿Quizás sólo porque no podemos verlo?
A estas alturas, aparecerán muchos “peros”:

-   PERO ¿y el derecho de la mujer a decidir? La mujer tiene derecho absoluto a decidir sobre su cuerpo, pero el cuerpo del feto no es de ella. Insisto en que si consideramos al feto como un ser en sí mismo, la conveniencia de su vida para su madre es tan relevante a los tres meses de gestación como a los cuatro años de nacido. Y una mujer que elimina a su bebé al día siguiente de nacer, va presa. Además, el aborto (el legal, incluso) tiene muchas veces devastadoras consecuencias psicológicas y físicas para la madre.
Pero, por encima de todo esto, EL ABORTO SOSTIENE LA DOMINACIÓN MACHISTA Y PATRIARCAL SOBRE LA MUJER. ¿Por qué? Porque pone toda la responsabilidad y las consecuencias de un acto de dos sólo en una: la mujer. Pone todas las consecuencias físicas (derrames, desajustes hormonales, aumento de posibilidades de cáncer, muerte) en la mujer. Pone todas las consecuencias psicológicas (culpa, arrepentimiento, depresión) en la mujer. Pone todas las consecuencias sociales (rechazo, estigmatización, agresión) en la mujer. El hombre sale indemne e impoluto del aborto, no sufre ningún tipo de consecuencia, continúa con su vida sin asumir ningún tipo responsabilidad sobre sus acciones: el sexo desprotegido, más placentero, y sin consecuencias. Total, que la mujer aborte. Creo que la generalización del aborto no va a hacer nada bueno para emanciparnos a las mujeres de la noción machista de que, si hay embarazo, es problema nuestro. El bebé nacido supone ciertas obligaciones legales del padre. El bebé no nacido, ninguna. Para el hombre, el aborto es una salida fácil. Facilísima.

-   PERO el aborto es un hecho. ¿no vale más legalizarlo, para seguridad de la madre? Sin duda es un hecho: las mujeres abortan, desde siempre. Que sea un hecho no implica que sea legal: también son hechos desde siempre los robos, las violaciones, los asesinatos y no por eso se legalizan: la función de la sociedad es, justamente, regular desde una “objetividad” no involucrada emocionalmente con el hecho, los impulsos que naturalmente tendrían los implicados. A cualquier mujer que haya tenido un atraso en una época inconveniente de su vida se le ha cruzado por la cabeza aunque más no sea por un segundo la idea del aborto. A mí, por ejemplo. Ah, no se la veían venir. Sí, claro que a mí también. Pero justamente la ley existe porque quien vive esos hechos en primera persona nunca puede ser objetivo y racional al respecto. Por otra parte, en algunos de los países en los que el aborto está legalizado, los abortos alcanzan casi el 50% de los embarazos producidos. ¿Debería tratarse tan livianamente algo con tantas consecuencias?

-   PERO ¿y en el caso de violación? Este es sin duda el caso más duro y difícil. La violación es, innegablemente, uno de los hechos más espantosos y traumáticos por los que pueda pasar una mujer. En lo personal, preferiría ser descuartizada viva antes que violada. Es perfectamente comprensible que una mujer que haya sido violada quiera deshacerse de ese bebé. Pero también es perfectamente comprensible (e infinitamente más lógico) que una mujer que ha sido violada quiera matar al violador. Si la sociedad no permite que la mujer víctima o el Estado maten al culpable, a quien cometió el crimen, ¿debería permitir que la mujer víctima o el Estado maten al feto, que es inocente? El feto es una segunda víctima de la violación, no un segundo culpable. 
     Reitero que no pretendo minimizar con esto la terrible importancia de este embarazo, ni el daño psicológico que puede causarle a la madre. Pero lamentablemente, en el caso de violación el mal está hecho: el daño lo hizo el acto mismo de violación, el hecho de que el embarazo se produjera. La eliminación del embarazo no lo soluciona. Incluso puede sumar traumas. 
     Sí es cierto que la prolongación del embarazo hasta los 7 meses (en que el feto puede sobrevivir fuera de la madre) puede sumar meses de tortura psicológica. Totalmente innegable. Sin embargo, en nuestra sociedad, la vida humana prima sobre cualquier daño psicológico. En nuestro sistema legal el daño psicológico no justifica la muerte. Puede funcionar como atenuante, sin duda, pero no lo vuelve legal: años de tortura física y psicológica no hacen legal, por ejemplo, que una mujer mate a un esposo abusivo, que innegablemente lo merecería más que el feto que no ha hecho nada. Nuevamente, la función de la sociedad es evitar que se produzcan esos actos que el individuo llevaría a cabo por impulso o necesidad individual.

        Por otra parte, según lo que yo investigué (Google, Fulanitos, no la voy a caretear), más de el 50% de las mujeres que deciden abortar no lo hacen por razones económicas, de abuso o afectivas, sino porque su pareja las abandonó, por el qué dirán, o sencillamente porque no están dispuestas a tener un bebé pero tampoco se cuidaron de quedar embarazadas. Y en este particular, creo que se impone –sobre todo las mujeres y hombres que hemos tenido el privilegio de recibir una educación sexual - actuar y responder con madurez. El embarazo es un riesgo de la relación sexual, todos (todas, todos) lo sabemos, y viene incluido en el paquete, junto con la intimidad, la  libertad y el placer. Tenemos el derecho a desestimar el riesgo, pero si la consecuencia llega, lo lógico no es que otro la pague.

        Nuestros impuestos sostienen políticas gubernamentales – insuficientes y pésimas- de educación sexual, anticoncepción y paternidad responsable. Nuestros impuestos bancan un sistema de adopciones, que resulta ser deficiente y lento. Nuestros impuestos sustentan un sistema judicial y penal que debería reducir a cero las redes de trata y la reincidencia –al menos- de los violadores, no soltándolos antes de tiempo y nunca sin un firme e incorruptible plan de seguimiento. Lo que hay que demandar y exigir es que se amplíe esta estructura, lograr que funcione correctamente, y no subvencionar y legitimar que falle: educar, hacer que esté en serio al alcance inmediato de todo el mundo el preservativo, la píldora anticonceptiva (y no sólo una, variedad, ya que no todas son inocuas para todas las mujeres) y la ginecóloga que asesore paso a paso. Mejorar el sistema de adopción, desmantelar de verdad la red de trata de personas y prostitución infantil, hacerle serias modificaciones a las reglamentaciones de puesta en libertad violadores que han –o no- cumplido su condena penal. Eso es lo que deberíamos reclamar como derecho básico para las mujeres (y para los hombres), a eso deberían destinarse nuestros impuestos. No a legalizar un parche insuficiente, estigmatizante y dañino.

Nora M. Zicovich Wilson


Algunas estadísticas:
http://www.mscperu.org/aborto/abortocast/abortos_porcentajepaises.htm
http://senda-arcoiris.info/vision/hechos-y-estadisticas-sobre-el-aborto/




domingo, 9 de abril de 2017

Primer encuentro. El por qué de este blog

Queridos Fulanitos:

Se me ocurrió hacer este blog por una necesidad potentísima de expresar lo que pienso sobre varios temas, de escuchar y ser escuchada.

No sé si a alguien le interesará leerlo. A mí me interesa escribirlo.

Facebook es una plataforma en la que explotan muchas ideas, pero no es apta para el debate. La ilusión de estar rodeado de gente que te aplaude y piensa como vos (tuviste 22 likes en tu publicación! Bien!! Sólo que tenés 534 contactos) polariza el pensamiento, promueve la agresión en masa y, sobre todo, crea una sensación de que el mundo entero piensa igual que vos y, como consecuencia lógica, el que no piensa así claramente está equivocado.

El otro no tiene criterio, no tiene sentido común, es ciego, es malo, es amoral. El otro es estúpido.

Considero que el otro es la única fuente de aprendizaje. Es la única manera de abrir el perímetro del pensamiento y salir de nuestro lugar cómodo, de poner en duda lo que sabemos. Y creo que éste es un ejercicio fundamental para nuestra constitución como seres humanos. De la mía, al menos.

Abro este blog como un espacio de debate. En él planeo volcar cosas que pienso, que se me ocurren, que me cuestiono, que me cuestioné en el pasado y sobre las que llegué a algún tipo de conclusión. Y si sólo tengo preguntas, sólo será eso. Porque necesito debatir con los demás como sustento de mi propia subjetividad. No tengo la posta, sólo creo aquello que sobrevive a múltiples cuestionamientos, y todo es factible de volver a ser cuestionado y corroborado... o no. Voy a plantear temas sin línea temática, puedo hablar de cualquier cosa, en general son cosas que vengo manyando hace rato.

LA ÚNICA REGLA ES EL RESPETO. Los comentarios van a ser moderados. Sorry, soy muy sensible a las agresiones. Cualquier comentario respetuoso, vaya a favor o en contra de lo que yo creo, va a ser publicado. Cualquier comentario agresivo o irrespetuoso, vaya a favor o en contra de lo que yo creo, quedará en el támiz (si dejan el mail, puedo avisar!).

Fuera de eso, ¡Opinen, debatan, argumenten, protesten, Fulanitos! No necesitan un sustento, y mejor si lo hay. Mejor si hay fuentes. Pero si no, igual participen, si tienen algo que aportar. Escuchar al otro es lo que está haciendo falta en nuestra sociedad. O en nuestro mundo. Qué sé yo.